Un título truncado es un titular roto por el que pagaste para posicionar.
Tu fragmento es el único anuncio que tienes en la página de resultados, y un título que termina a mitad de palabra con puntos suspensivos parece un accidente. El truncado suele cortar justo la parte que reservaste para el final: el beneficio, la cifra, la marca. Previsualizar antes de publicar cuesta treinta segundos; enterarte por un resultado ya publicado cuesta todo un ciclo de reindexación.
