Los enlaces rotos te cuestan confianza, presupuesto de rastreo y posiciones a la vez.
Un enlace muerto es una triple pérdida: los visitantes se topan con un 404 y se van, los rastreadores malgastan presupuesto siguiendo rutas que no llevan a ninguna parte y los motores interpretan una página llena de callejones sin salida como abandonada. Ninguno de estos fallos se anuncia solo: los enlaces se pudren en silencio a medida que los sitios que citas se reorganizan o cierran. La única defensa es comprobarlos.
